En 2026 la festividad de San Francisco coincidirá con el Octavo Centenario del Santo de Asís. En esta ocasión volverá a ser reconocida como Fiesta Nacional italiana
Índice
El 4 de octubre, en Italia, no es una fecha cualquiera. Es un día que parece deslizarse fuera del ritmo habitual, como si el propio tiempo decidiera volverse más lento, más atento. Las campanas no solo suenan: se detienen. El aire lleva consigo el aroma de las flores silvestres y del incienso, y en esa mezcla antigua reaparece una presencia que no necesita ser nombrada de inmediato. San Francisco, el pobrecito de Asís, el hombre que supo caminar por el mundo sin poseerlo, tocar las cosas sin herirlas, vivir cada criatura como una hermana. La festividad de San Francisco de Asís, que cae en esta fecha, no se agota en una liturgia. Es un umbral, un momento en el que, casi sin darse cuenta, un país entero se encuentra enfrentándose a palabras que no dejan de arder: paz, fraternidad, cuidado de la creación. Palabras gastadas por el uso, quizá, pero aún capaces de herir y sanar al mismo tiempo. Palabras que para Francisco no fueron solo conceptos, sino vida vivida, elección tras elección, renuncia tras renuncia.

En 2026 esta conmemoración adquirirá un peso adicional. La festividad de San Francisco coincidirá con el Octavo Centenario del Santo de Asís. En esta ocasión volverá a ser reconocida como fiesta nacional italiana, bajo el signo de la paz y la fraternidad. Ochocientos años separan aquel 4 de octubre de la misma noche de 1226, cuando Francisco dejó esta tierra, y sin embargo la distancia nunca ha parecido tan frágil, tan efímera. El Octavo Centenario de la muerte de Francisco recorrerá Italia con celebraciones, encuentros y momentos de reflexión difundidos por toda la península, como un hilo invisible que invita a detenerse, a mirar atrás no por nostalgia, sino para orientarse. La festividad de San Francisco se convierte así en algo más que una fecha en el calendario: un punto firme, una brújula, una llamada.
Pero, más allá de las celebraciones nacionales, permanecen los recuerdos personales, aquellos que afloran casi sin permiso, las historias que todos hemos escuchado desde pequeños. Francisco que habla a los pájaros, que abraza al leproso, que lo deja todo para seguir una voz interior más fuerte que cualquier seguridad. Historias escuchadas en la infancia, quizá, pero que en la edad adulta revelan otra profundidad. Francisco no fue simplemente “bueno”: fue incómodo, radical, incluso escandaloso. Un revolucionario del espíritu, capaz de vivir el Evangelio con tal coherencia que parecía loco a sus contemporáneos y, tal vez, aún hoy.

800 años desde la muerte de San Francisco
Han pasado ocho siglos desde aquella noche del 3 de octubre de 1226, cuando Francisco murió en la Porciúncula, rodeado de sus hermanos. Tenía apenas cuarenta y cuatro años, pero su cuerpo ya estaba exhausto: la pobreza llevada hasta el extremo, los estigmas soportados en silencio, la enfermedad que en sus últimos tiempos lo había vuelto frágil, casi ciego. Sin embargo, las fuentes hablan de un rostro sereno, relajado. Como si, al final, no hubiera habido miedo, sino solo un ir al encuentro.
El Octavo Centenario de la muerte de San Francisco llega en un tiempo inquieto, y quizá no sea casualidad. Vivimos entre crisis ambientales, conflictos que parecen no tener fin, desigualdades cada vez más evidentes. En medio de todo esto, Francisco sigue hablando. No con soluciones, no con eslóganes, sino con una manera de estar en el mundo que pone en cuestión nuestras costumbres más arraigadas. El Cántico de las Criaturas, escrito cuando ya sufría y apenas veía, no es un himno ingenuo: es la mirada de quien reconoce una profunda fraternidad con todo, incluso con la muerte. Una visión que hoy llamaríamos ecológica, pero que nace de algo más simple y más radical.

Papa Francisco y el medio ambiente: esto es lo que tiene en común con el santo que le dio nombre
Con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el cuidado…
Francisco había comprendido que la paz no se impone ni se proclama. Comienza dentro, cuando dejamos de medir al otro como un adversario o un obstáculo. La oración que se le atribuye —“Señor, hazme instrumento de tu paz”— no consuela: compromete. Pide renunciar a algo, exponerse, aceptar cambiar. Para él, la conversión no era una idea abstracta, sino un proceso continuo, a menudo difícil, siempre concreto.
Mirar a Francisco hoy también significa interrogarse sobre el futuro. ¿Qué significa vivir su mensaje en el presente? No hace falta un hábito ni huir del mundo. Hace falta elegir lo esencial, dar peso a las relaciones, cuidar lo que se nos ha confiado. Francisco no hablaba a unos pocos elegidos: hablaba a cualquiera dispuesto a escuchar. Y quizá sea precisamente esto lo que, después de ochocientos años, sigue haciendo difícil ignorarlo.

El cántico de las criaturas de San Francisco
San Francisco de Asís es uno de los santos más queridos y venerados de la Iglesia Católica. Cercano a los pobres…
San Francisco fiesta nacional
Desde 2026, el 4 de octubre vuelve a ser fiesta nacional italiana. Una decisión que llegó con una ley aprobada en 2025, que reincorpora la jornada de San Francisco de Asís entre las festividades civiles, con sus efectos concretos sobre el trabajo y la vida cotidiana, tras su abolición en 1977. No es un retorno folclórico, ni una concesión nostálgica. Es una elección que dice algo preciso sobre lo que este país sigue reconociendo como esencial.
San Francisco es el patrón de Italia desde 1939, cuando Pío XII lo proclamó como tal junto a Santa Catalina de Siena. Pero ese título nunca ha permanecido confinado a una fórmula oficial. Francisco atraviesa la historia italiana de manera subterránea: en los paisajes, en el arte, en el lenguaje, en una cierta forma de entender la pobreza, la belleza, la relación con la creación. Reconocer el 4 de octubre como fiesta nacional significa dar forma civil a un vínculo que, de hecho, nunca se ha roto.

Santa Catalina de Siena: patrona de Italia
Santa Catalina de Siena, de mujer del pueblo a consejera de Papas y príncipes. Valiente, sabia y totalmente devota a…
Esta jornada habla a creyentes y no creyentes al mismo tiempo. Paz, diálogo, atención a los últimos, respeto por el medio ambiente no son palabras de una sola tradición, sino puntos de contacto posibles en un tiempo fragmentado, a menudo agresivo. En este sentido, la fiesta nacional de San Francisco no divide: reúne. No pide adhesiones ideológicas, sino que invita a detenerse, al menos por un día, en torno a valores que no han perdido urgencia.
Para las comunidades franciscanas, naturalmente, el 4 de octubre sigue siendo el corazón del año. Frailes, clarisas, terciarios lo viven como un momento de profunda renovación, de retorno a los orígenes. Pero Francisco no pertenece solo a la Iglesia. Es una figura que ha hablado, y sigue hablando, a mundos distintos, a sensibilidades lejanas entre sí. De Giotto a Dante, de Dostoyevski a Gandhi, su paso ha dejado huellas en todas partes donde hubo alguien dispuesto a interrogarse sobre el sentido último de las cosas.
Esta fiesta recuerda también una responsabilidad. Italia custodia los lugares franciscanos: Asís, ciertamente, con sus basílicas y sus frescos, pero también una constelación de ermitas, conventos, iglesias diseminadas por la península. Lugares que no son solo patrimonio artístico, sino espacios vivos, capaces todavía hoy de hablar de silencio, de esencialidad, de paz. Celebrarlos significa no transformarlos en reliquias inmóviles, sino mantenerlos transitables.
Celebraciones e iniciativas
El octavo centenario de la muerte de San Francisco, entrelazado con el restablecimiento del 4 de octubre como festividad nacional, ha generado un movimiento amplio, difundido. Un calendario denso de celebraciones e iniciativas que no concierne solo a Asís, sino que atraviesa todo el país, como si Italia hubiera sentido la necesidad de volver a interrogarse, conjuntamente, sobre la figura del Pobrecito. El Ministerio de Cultura ha acompañado este recorrido dedicando al evento un portal específico, pensado no como simple contenedor informativo, sino como espacio de conexión entre proyectos culturales, artísticos y espirituales dirigidos también a las nuevas generaciones.
Las celebraciones abarcan distintos ámbitos, porque distinta es la forma en que Francisco ha hablado a los hombres a lo largo de los siglos. Hay exposiciones que reúnen obras inspiradas en su vida, conciertos que entrelazan música sacra y contemporánea, encuentros y seminarios que profundizan en la historia y la teología de su pensamiento. Hay, sobre todo, los caminos: itinerarios franciscanos que permiten recorrer los lugares atravesados por el santo, medir el paisaje con el paso lento de quien camina para buscar. Umbría sigue siendo el corazón de este movimiento, con Asís lista para acoger peregrinos de todo el mundo para las celebraciones solemnes.

La serie de celebraciones del octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís
El 2026 marcará el octavo centenario de la muerte de San Francisco…
Este año, sin embargo, el calendario se carga de una intensidad poco común. Por primera vez en la historia, los restos mortales de Francisco serán expuestos a la veneración de quien desee acercarse. Del 22 de febrero al 22 de marzo de 2026, en la Basílica de Asís su cuerpo, trasladado desde la cripta y depositado a los pies del altar, será visible para todos, peregrinos y caminantes, familias y extranjeros venidos de lejos, en un único y sencillo gesto de encuentro. Es una invitación que va más allá de la devoción formal: permite detenerse ante una realidad concreta, ante una vida que se consumió entre el polvo del camino y las exigencias de compasión, y que sigue hablando de paz, fraternidad y cuidado del otro como si fuera una palabra viva.
Entre las reliquias expuestas hay testimonios de extraordinario valor simbólico además de histórico: el sayal remendado, marcado por el tiempo y el uso, emblema de una pobreza no exhibida sino vivida hasta el fondo; las cartas autógrafas, que devuelven una voz frágil y ardiente al mismo tiempo; pequeños objetos cotidianos, aparentemente insignificantes, que se vuelven de pronto cargados de sentido. Cada reliquia cuenta una historia, cada fragmento abre una ventana a aquel mundo medieval en el que un joven de Asís decidió abandonarlo todo para seguir a Cristo sin compromisos.

El Camino de San Francisco: en peregrinación a Asís
El Camino de San Francisco recorre los pasos del Santo Patrón de Italia, en medio de encantadores…
















